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“A las mujeres definitivamente se les ha invitado a entrar, pero no a ascender”

13 septiembre 2022

Joan C. Williams es profesora de derecho y directora del Center for WorkLife Law. También es consultora en políticas de inclusión de género en la profesión jurídica.


“Cuando se trata de espacios de trabajo profesional, a las mujeres definitivamente se les ha invitado a entrar, pero no a ascender. No están llegando a los niveles más altos, lo que es demostrado por el hecho de que menos del 10% de las mujeres en Chile son socias en firmas de abogados”. Ese es el diagnóstico de Joan C. Williams, profesora de derecho y directora del Center for WorkLife Law en la Universidad de California-Hastings, en San Francisco, sobre la situación actual de las mujeres.

Joan es consultora en políticas de inclusión de género en la profesión jurídica y escribió con su hija, Rachel Dempsey, el libro de consejos para mujeres que enfrentan desafíos en el trabajo “What Works for Women at Work” (Lo que funciona para las mujeres en el trabajo). También escribió el nuevo libro “Bias Interrupted: Creating Inclusion for Real and for Good” (Sesgo interrumpido: crear inclusión de verdad y para siempre), de Harvard Business Review Press, 2022, dirigido a los empleadores.

“Las mujeres están comenzando como abogadas y en otras arenas de la vida profesional, pero quedan atrapadas en ciertos puntos por una conjunción del muro materno y el techo de cristal. El muro materno son los sesgos basados en la maternidad y el techo de cristal son los sesgos que surgen solo porque eres mujer”, añade Joan.

– ¿Por qué tan pocas mujeres tienen éxito?
– El problema se crea porque las mujeres se enfrentan a suposiciones tácitas de que no son aptas para el derecho, lo que significa que tienen que demostrar su valor una y otra vez. Si tienes que probarte 14 veces, obviamente no llegarás tan lejos como si tuvieras que probarte solo dos.

– ¿Hay que ser más masculinas para triunfar siendo mujeres?
– Hay un patrón documentado de sesgos donde una buena mujer es vista como modesta, de cara dulce y amable, calladita te ves más bonita, mientras que un buen hombre es visto como un competitivo, ambicioso y directo. Entonces, cuando los hombres se comportan de manera competitiva y ambiciosa son vistos como verdaderos emprendedores, mientras cuando las mujeres se comportan de la misma forma son llamadas duras, difíciles o muy demandantes.

– ¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?
– Deben crearse verdaderas meritocracias. En los espacios de trabajo profesionales, entre el 80% y el 90% de los hombres dicen que tienen un acceso justo a las tareas que mejoran su carrera, pero el porcentaje de mujeres que piensan que esto es mucho más bajo. Muchas dejan sus lugares de trabajo y la gente cree que es porque se convirtió en madre y sus prioridades cambiaron, cuando la realidad es que chocaron contra el techo de cristal y se dieron cuenta de que ya no estaban en la fila para ser promovidas y eso no era un trato atractivo para ellas.

– ¿Qué podemos hacer para el avance de las mujeres?
– Lo primero es eliminar los sesgos que afectan a todas las mujeres, tengan o no hijos. Lo segundo es no asumir que cuando una mujer tiene un hijo es menos competente o comprometida que antes de tenerlo. El tercer paso, que es al que la gente siempre prioriza, es un mejor equilibrio entre la vida laboral y la personal. Pero solo crear esto último, sin eliminar los sesgos del muro materno y el techo de cristal, no llevarán al avance de las mujeres.

– ¿Cuál es el rol de los líderes de organizaciones en esto?
– Ellos tienen que mirar el sitio www.biasinterrupters.org y comenzar a interrumpir las formas comunes de sesgos que están surgiendo día a día en sus negocios. Por ejemplo, un estudio mostró que las mujeres recibieron clasificaciones de logro más altas en desempeño, pero clasificaciones más bajas en potencial; y las calificaciones más bajas sobre el potencial representaron del 30% al 50% de la brecha de género en las promociones en esa empresa. Entonces, si los líderes de la organización quieren lograr una verdadera meritocracia para todos, deben realizar un seguimiento para ver si esto está sucediendo. Si no estás comprobando esto, probablemente esté sucediendo.

– ¿Esto se arreglaría si las mujeres llegáramos más al poder?
– A menudo una encuentra organizaciones en las que hay principalmente hombres y solo unas pocas mujeres en la parte superior. En estas organizaciones, las mujeres que triunfan a veces son las que se alían con hombres contra otras mujeres. En cambio, si tienes una organización compuesta principalmente por mujeres, o 50-50, la dinámica es muy diferente. Las organizaciones dirigidas por mujeres también redefinen a menudo al “trabajador ideal” como alguien que tiene serias responsabilidades de cuidado, en lugar de alguien que tiene a otra persona cuidando a sus hijos. En EE. UU., el 71 % de los hombres en el 1 % superior de los ingresos individuales tienen esposas que se quedan en casa. Son ellos quienes típicamente dirigen las organizaciones y han construido su vida bajo el supuesto de que el trabajo es incompatible con el cuidado, y esto se convierte en una profecía autocumplida en las organizaciones que dirigen.

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