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Economía del cuidado: una estrategia para la reactivación

02 diciembre 2020

Conversamos en exclusiva con la destacada economista estadounidense, Nancy Folbre, y el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y director del Núcleo Milenio en Desarrollo Social, Fabián Duarte, sobre cómo una inversión en servicios de educación, salud y cuidado de adultos mayores podría empujar la economía chilena y volver a incentivar la participación laboral femenina.

“La inversión pública en servicios de cuidado e infraestructura social podría tener un enorme efecto positivo en la creación de empleo y en el crecimiento de los ingresos. También promovería una mayor igualdad de género”, dice la economista estadounidense, Nancy Folbre a REDMAD, quien pone como ejemplo los estudios sobre el caso de Turquía.

Folbre es profesora emérita de la Universidad de Massachusetts Amherst y ha dedicado su carrera al estudio de la economía, su relación con la familia y las labores de cuidado dentro y fuera del mercado. Se trata de un tema que ha cobrado especial relevancia hoy, cuando la pandemia ha destruido una gran cantidad de empleos, particularmente de las mujeres, y los países en todo el mundo idean estrategias para reactivar sus economías.

De acuerdo a la economista, autora de los libros “Valorar a los niños: repensar la economía de la familia”, “Tiempo familiar: la organización social del cuidado” y de numerosas columnas en The New York Times, “un mayor reconocimiento del trabajo de cuidados, tanto no remunerado como mal remunerado, podría proporcionar una imagen más precisa de los niveles de vida y los niveles generales de desigualdad, incluida, entre otras, la desigualdad de género. También podría impactar las políticas públicas al demostrar la rentabilidad económica de las inversiones en infraestructura social, como lo son la atención médica, el cuidado infantil y el cuidado de los ancianos”, detalla Folbre.

El valor del cuidado: ¿una política de reactivación?

«Un mayor reconocimiento del trabajo de cuidados, podría proporcionar una imagen más precisa de los niveles de vida y los niveles generales de desigualdad», Nancy Folbre, economista estadounidense. 

Nancy Folbre define el trabajo de cuidado como las labores de cocina, limpieza, compras y el cuidado de niños, enfermos y ancianos que se realiza dentro de los hogares de manera no remunerada. Así mismo, se incluyen los trabajos que proveen sustitutos dentro del mercado a labores que anteriormente entregaban las mujeres en el hogar, como la educación, servicios de salud, servicios de cuidado de niños y adultos mayores, entre otros.

Un estudio del UK Women’s Budget Group reveló que invertir el 2% del PIB en servicios públicos de cuidado crearía casi tantos puestos de trabajo para los hombres como invertir en industrias de la construcción, pero agregaría hasta cuatro veces más puestos de trabajo para las mujeres. De acuerdo a la investigación, una inversión de este tipo aumentaría la tasa de empleo femenina en hasta 8 puntos en el caso de Estados Unidos, reduciendo la brecha de género en el empleo hasta en un 50% en este país.

Si bien Nancy Folbre destaca el impacto positivo que tendría la inversión pública en servicios de cuidado, también resalta la necesidad de complementar esta medida con otras políticas que permitan a las familias una mayor flexibilidad tanto para obtener ingresos como para cuidar a sus familias. “Esto podría incluir incentivos para que los padres –así como las madres– aprovechen las licencias remuneradas del trabajo y esfuerzos para mejorar la calidad y la remuneración del trabajo a tiempo parcial. Sincronizar los horarios escolares y las vacaciones con los horarios de trabajo remunerados –en la mayor medida posible– también podría marcar una gran diferencia”, afirma la economista.

Estrategias para Chile

Fabián Duarte, director del Centro de Microdatos del Departamento de Economía de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y director del Núcleo Milenio en Desarrollo Social, afirma que históricamente en Chile y el mundo las labores de cuidado han estado a cargo de la mujer y que “esto se exacerba con una crisis como la de ahora ya que los colegios cumplen un rol de cuidar a los niños lo que permite que las mujeres entren al mercado laboral”, explica.

Duarte afirma que es necesario que Chile avance hacia derrumbar las barreras que impiden que las mujeres participen plenamente en la fuerza laboral y afirma que si bien “no existe una bala de plata”, la combinación de políticas públicas como la red de jardines infantiles y de herramientas que promuevan la corresponsabilidad podría empujar en esta dirección.

“El postnatal masculino no funciona en Chile porque no es obligatorio. Eso hace que el mercado laboral reaccione negativamente a la maternidad y la penalice. Las políticas han mejorado pero no están pensadas para que no afecten a las mujeres”, apunta Duarte. 

«Las políticas han mejorado pero no están pensadas para que no afecten a las mujeres», Fabián Duarte, director del Centro de Microdatos del Departamento de Economía de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y director del Núcleo Milenio en Desarrollo Social. 

 

 

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