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Liderazgos femeninos en la pandemia: ¿qué hay detrás del éxito de las mujeres mandatarias en la gestión del COVID-19?

25 junio 2020

Al analizar los resultados positivos de Nueva Zelanda, Alemania y la mayor parte de los países nórdicos frente a la emergencia del coronavirus, se ha destacado como factor común el liderazgo de mujeres. REDMAD conversó con las analistas internacionales, Paz Milet y Paulina Astroza, sobre los factores que podrían explicar el éxito de estas naciones y los desafíos de los liderazgos globales en el escenario post pandemia. 

De acuerdo con el Informe Mujeres en la Política, desarrollado por ONU Mujeres, a enero de 2020 solamente 10 de las 152 jefaturas de Estado y gobierno en el mundo eran representadas por mujeres, lo que equivale a solo un 6,6%. En este contexto de escasa participación femenina en los puestos más altos de gobierno, un grupo de mujeres ha destacado por su buen manejo de la crisis del COVID-19. En abril la revista Forbes publicó un artículo titulado ¿Qué tienen en común lo países con las mejores respuestas al Coronavirus? Líderes mujeres.

Este destaca la gestión de Angela Merkel, en Alemania, Jacinda Ardern, en Nueva Zelanda, Erna Solberg, en Noruega, Sanna Marin, en Finlandia, y las mandatarias de Dinamarca, Islandia y Taiwán. Los elementos diferenciadores de su gobierno, según Forbes, son hablar con la verdad, actuar con decisión, usar la tecnología y comunicar desde el amor y la empatía.

Para Paz Milet, analista internacional de la Universidad de Chile, el rol destacado de estas mandatarias durante la pandemia “dice relación con una serie de características del liderazgo femenino. En general a las mujeres les ha costado muchísimo más acceder al poder, entonces vienen con toda una construcción de resiliencia frente a los problemas. Además, tienen una lógica de mayor prevención frente a las dificultades, mucha mayor capacidad de reacción, empatía y una mirada multidimensional de los problemas”, resalta.

En tanto, la analista internacional de la Universidad de Concepción, Paulina Astroza, marca distancia con la publicación de Forbes y advierte que no hay que caer en generalizaciones respecto a los liderazgos femeninos durante la pandemia, señalando que el reportaje solo destaca las experiencias positivas y que no indaga en el contexto particular de esos países.

“El éxito de estas gestiones no es solo porque sean mujeres, hay otros liderazgos masculinos que han adoptado estas características y les ha funcionado bien, como Justin Trudeau, en Canadá. A pesar de esto, es cierto que estas gobernantes han tenido niveles de confianza muy altos, fueron empáticas y muy eficientes e inclusivas en la toma de decisión”, dice Paulina Astroza. “Sin embargo, es evidente que no es lo mismo gestionar una pandemia en un país en vías de desarrollo con problemas de hacinamiento, inestabilidad política y un sistema de salud mediocre. Ellas se apoyaron en un sector público muy fuerte, que es un soporte que permite adoptar mejores decisiones”, agrega la analista internacional.

«En general a las mujeres les ha costado muchísimo más acceder al poder, entonces vienen con toda una construcción de resiliencia frente a los problemas», Paz Milet, analista internacional de la Universidad de Chile.

La comunicación como factor de éxito

Sin duda, una de las mujeres que más ha destacado por su rol de liderazgo en Europa y a nivel global durante la pandemia ha sido Angela Merkel. Uno de los hitos de su gestión fue el discurso a la nación que realizó a mediados de marzo, donde de manera directa explicó las posibles consecuencias del COVID-19 y solicitó la colaboración de la ciudadanía para frenar la pandemia. “Alemania tiene un excelente sistema de salud”, dijo durante su discurso, “tal vez uno de los mejores del mundo. Pero también nuestros hospitales se verían superados si en poco tiempo ingresaran demasiados pacientes con una evolución grave del coronavirus”.

“Angela Merkel se planteó desde su rol de científica —es doctora en física— entonces adquirió una credibilidad muy fuerte. Ella transparentó números y brindó una serie de certezas que por su propia expertise fueron muy bien recepcionadas por la población”, detalla Milet. En ese sentido, se puede inferir que la capacidad de comunicar asertivamente es clave.

Otras mandatarias que destacaron por este buen manejo fueron Sanna, Marin en Finlandia, quien realizó una campaña en redes sociales apoyada en jóvenes influencers y Erna Solberg, en Noruega, quien realizó una conferencia especial para resolver las dudas de niños y niñas.

Junto a ellas, sobresale el liderazgo de Jacinta Ardern, en Nueva Zelanda. “Lo que ella hizo es notable, porque no solamente controló la curva, ellos dieron por terminado el virus en la isla. Ardern se caracterizó por ser decidida, empática, con mucho carisma, muy buena comunicación y por trabajar de manera eficiente, con equipos inclusivos y apoyada en los expertos. Ella ya se había destacado por su sello distinto cuando fue el atentado en las mezquitas de Christchurch, donde proyectó seguridad y cercanía con la comunidad musulmana e inmigrante”, resalta Astroza.

Nuevos liderazgos globales

 La expansión del coronavirus se dio en un momento de ausencia de liderazgos internacionales y una crisis del multilateralismo. Finalizada la emergencia sanitaria, una de las grandes interrogantes es cómo el escenario internacional responderá a las consecuencias económicas del COVID-19, y en donde el modelo de liderazgos femeninos que han destacado durante la pandemia podría surgir con mayor fuerza como respuesta a momentos de crisis.

“La proyección es que se viene un momento muy difícil a nivel económico, pero también a social y político. No hay que olvidar que hay una serie de manifestaciones y cuestionamientos al modelo imperante en curso, que se planteó en Francia con los “chalecos amarillos”, en Estados Unidos a raíz del reciente asesinato de George Floyd, y que también se vive en Latinoamérica con los procesos de estallidos sociales de fines del año pasado”, alerta Paz Milet. “A raíz del escenario post pandemia puede resurgir un nuevo brote de estos movimientos y creo que el escenario internacional, ante la falta de liderazgos, va a tener el gran desafío de responder a ellos”.

Ante este contexto, Paulina Astroza cree que la respuesta está en los liderazgos cooperativos e inclusivos, en contraste con los modelos nacionalistas. “Los liderazgos unilaterales y más populistas, últimamente han ido perdiendo apoyo. Ante desafíos globales que no conocen fronteras, la solución es la cooperación con el otro. Los partidos que tenían el sello trumpista han ido bajando en las encuestas en Europa. Ya veremos si de verdad se impone un liderazgo más inclusivo y diverso, porque los otros están demostrando sus debilidades”, afirma. 

«Ellas se apoyaron en un sector público muy fuerte, que es un soporte que permite adoptar mejores decisiones», Paulina Astroza, analista internacional de la Universidad de Concepción.

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