Liderazgos que cambian culturas
16 marzo 2026
Hoy sabemos, mejor que nunca, que el avance de las mujeres hacia la alta dirección no ocurre de manera aislada. Es el resultado de talento, preparación y redes, pero también de liderazgos que comprenden que construir organizaciones más diversas es una responsabilidad compartida, y esto es algo que hemos confirmado una y otra vez en nuestros 10 años de incidencia.
Con esa claridad, en 2019 nació el Premio REDMAD a la Complementariedad de Género, que visibiliza a aquellos líderes que han asumido ese compromiso de manera activa. Directivos que, desde sus posiciones de influencia, no solo apoyan el desarrollo profesional femenino, sino que impulsan cambios concretos para abrir más y mejores oportunidades. Esta instancia fue creada con la convicción de que esos ejecutivos se convertieran en ejemplos a seguir para otros.
Este año quisimos dar un paso más y conocer en profundidad a los nominados por sus equipos de trabajo o colegas. Más allá de las trayectorias individuales —todas notables—, lo interesante fue identificar los patrones que emergen cuando se observan en conjunto.
Lo primero que llama la atención es la diversidad de sectores desde donde surge este liderazgo: energía, minería, medios de comunicación, educación, construcción, innovación tecnológica, banca social y organizaciones sociales. La equidad de género ya no es una conversación confinada a ciertos espacios; está comenzando a instalarse transversalmente en múltiples industrias.
También resulta evidente que el cambio se impulsa con mayor fuerza cuando quienes lo lideran ocupan posiciones de decisión. Rectores, gerentes generales, presidentes gremiales, directores y fundadores forman parte de este grupo. Desde esos roles han podido traducir convicciones en transformaciones reales: políticas de corresponsabilidad, programas de formación y mentoría para mujeres, certificaciones de igualdad de género, o iniciativas para integrar talento femenino en sectores históricamente masculinizados.
Pero quizás la conclusión más interesante del análisis es el estilo de liderazgo que comparten. No se trata solo de promover iniciativas aisladas, sino de impulsar cambios culturales más profundos. Son líderes que entienden el balance de género como un componente estratégico para organizaciones más innovadoras, sostenibles y competitivas. Y, sobre todo que han logrado algo fundamental: coherencia entre lo que dicen y lo que hacen.
Muchos de ellos, además, están abriendo espacios en industrias donde la presencia femenina ha sido históricamente baja, como la minería, la energía o la construcción. Allí, cada avance tiene un efecto multiplicador que no se queda solo en las organizaciones y contribuye a transformar sectores completos.
Mirado en conjunto, el perfil que emerge es el de un nuevo tipo de liderazgo: uno más corresponsable, más consciente de su capacidad de influencia y más comprometido con generar oportunidades reales para las mujeres.
Con todo, hemos confirmado con alegría que esta dirección no solo aporta al desarrollo de talentos, sino que redunda en la sostenibilidad y reputación de las organizaciones. Y los líderes así también lo han entendido y aprehendido en el tiempo.
Para REDMAD, observar estas tendencias es una señal alentadora. Nos muestra que el cambio cultural que buscamos impulsar no solo está avanzando, sino que también está encontrando aliados clave en posiciones de liderazgo.
Reconocerlos es importante. Pero aún más importante es que su ejemplo siga inspirando a muchos otros.
María Ana Matthias, presidenta de REDMAD
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