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Teletrabajo: un desafío laboral y de género

03 abril 2020

La pandemia del Coronavirus ha significado un gran reto para los sistemas de salud y para la economía general de prácticamente todos los países del mundo. A nivel privado, esta ha venido a remecer las formas de trabajo y las rutinas de una gran parte de la población, la cual ha debido trasladar su oficina a la casa, con los desafíos que eso conlleva.

En un escenario en donde las cuarentenas y el distanciamiento social son la única forma de relacionamiento posible, el desafío es seguir funcionando de algún modo. Así, la semana pasada, el Gobierno decidió promulgar una ley sobre trabajo a distancia que tiene como objetivo regular esta modalidad, para enfrentar la actual crisis sanitaria a raíz de la pandemia del coronavirus, y a su vez, modernizar la relación entre empleadores y empleados.

Dentro de los aspectos más destacables de la nueva legislación se encuentra la modalidad de que las y los trabajadores tengan la posibilidad de pactar con sus empleadores, en cualquier momento de la vigencia de la relación laboral, que la prestación de los servicios se realice fuera de las instalaciones de la empresa (ver recuadro con los detalles).

No obstante lo positivo de la nueva ley, la posibilidad de adoptar una forma de teletrabajo reviste grandes desafíos para nuestra sociedad, especialmente desde una perspectiva de género. Según datos de la plataforma Trabajando.com, publicados por El Mercurio, solo un 48% de las empresas había implementado alguna forma de trabajo a distancia previo a la crisis sanitaria. De los consultados, un 19% dice que ha advertido una menor productividad desde su hogar.

Uno de los mayores desafíos se relaciona con la capacidad de delimitar el mundo privado con el personal, más aún cuando se tienen niños y responsabilidad de otros adultos en casa.

ONU Mujeres lo advirtió en una de sus primeras recomendaciones tras el estallido de la pandemia: “Debido a la saturación de sistemas sanitarios y al cierre de escuelas, las tareas de cuidado recaen mayoritariamente en las mujeres, quienes, por lo general, tienen la responsabilidad de atender a familiares enfermos, personas mayores y a niños y niñas”, dicen su declaración.

Olga Pizarro, miembro de la Junta Directiva de la Universidad del Biobío y socia de REDMAD, concuerda en ello y señala que en este contexto adquiere más importancia que nunca la conciliación y corresponsabilidad parental. “Compartir todas las labores de la casa de manera equitativa, donde todos puedan lograr cumplir en las labores internas y en las de la empresa, para que de esa forma se pueda rendir en un mundo colaborativo”, dice Pizarro.

En esto coincide con el psicólogo organizacional y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago, Raúl Berríos, quien advierte que uno de los retos de trabajar en la casa es “separar la jornada laboral de la vida personal y el tiempo de ocio”.

Por su parte, Pizarro alerta que a pesar de los avances legales de la nueva norma, falta por avanzar en el acceso tecnológico. En este sentido, señala que “no en todos los hogares existen los suficientes aparatos como para que dos o tres personas de la familia se conecten al mismo tiempo”. A ello se suman que “la disponibilidad de lugares de trabajo tampoco es habitual, así como el silencio indispensable para realizar videoconferencias. Existe desigualdad de acceso”.

Desafíos de género. Desafíos tecnológicos. Desafíos en la forma de enfrentar las relaciones familiares en un contexto en el que todos comparten el mismo espacio, a la misma hora. Nuevos retos en tiempos de cuarentena, que sin duda marcarán un precedente en las formas de trabajo.
 

La nueva ley de Teletrabajo en 3 preguntas:

  • ¿Desde cuándo comienza a regir la nueva ley?
    La nueva disposición legal ya fue promulgada y se espera que comience su aplicación en abril.
  • ¿Me puede obligar mi empleador a “teletrabajar” y bajarme el sueldo?
    La modalidad de trabajo (presencial o a distancia) debe ser pactada entre el empleador y el trabajador, sin que esto suponga una imposición. De este modo, las remuneraciones previamente pactadas no deben ser modificadas.
  • ¿Trabajar a distancia o desde la casa significa que no tendré horario?
    La nueva ley no indica que no hay cambio en los horarios de trabajo previamente acordados entre las partes. No obstante, una de las innovaciones más importantes es que incorpora del derecho a desconexión digital por 12 horas del día, esto independientemente de la jornada laboral establecida previamente.

 

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