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Las mujeres ocupan un quinto de los puestos de poder en Chile, según un informe del PNUD

31 marzo 2020

La presencia femenina en los cargos de decisión pasó de un 10% a un 20% en las últimas dos décadas. Sin embargo, la cifra aún escasa, concluyó el PNUD tras analizar 32.000 cargos directivos y gerenciales de empresas, mandos políticos y de instituciones públicas, además de representantes de la sociedad civil, entre otros. Este artículo desglosa el detalle del “Nuevo Mapa de Poder y Género en Chile” del organismo internacional.

 

 

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer alrededor del mundo ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la falta de una mayor participación femenina en los puestos de liderazgo a nivel global. En este contexto, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzó en marzo su informe “Nuevo Mapa de Poder y Género en Chile”, en el que analizó el acceso de las mujeres a los cargos de decisión entre 1995 y 2018.

Según el documento, que analizó los datos de los sectores económico, político, simbólico y social del país durante las últimas dos décadas, las mujeres pasaron de ocupar un 10% a un 20% de los puestos de poder en Chile, que considera directorios y gerencias, autoridades políticas, de la sociedad civil, de centros educativos e instituciones religiosas, entre otros, justo cuando el reclamo por una mayor igualdad de género por parte de la ciudadanía se ha vuelto cada vez más fuerte. “Nos parece muy importante presentar este estudio en un contexto en el que las mujeres hacen historia y en que, como nunca antes, la igualdad de género es parte de la agenda pública y el debate nacional”, dijo la representante residente del PNUD, Claudia Mojica, durante la presentación.

El estudio reflejó que, si bien se ha avanzado hacia una mayor equidad de género, la representación de las mujeres en los altos mandos no ha logrado superar el 27% en ninguno de los sectores observados, con casi nula presencia en las rectorías universitarias, las instituciones religiosas y militares, y un claro “rezago” en el sector empresarial.
El informe mostró que en el poder económico la participación femenina subió solo del 3% al 9% en el periodo estudiado y el poder político, que aglutina a los poderes del Estado, pasó del 12% al 26%. Por su parte, el poder simbólico, integrado por el área de las comunicaciones, centros educativos y de investigación, organizaciones artísticas y culturales, además de instituciones religiosas, pasó del 13% al 24%. En tanto, el poder social, que convoca a las organizaciones estudiantiles, asociaciones profesionales y sindicatos, y entidades de la sociedad civil, aumentó del 13% al 27%.

«Durante las últimas dos décadas, las mujeres pasaron de ocupar un 10% a un 20% de los puestos de poder en Chile», Claudia Mojica, representante residente del PNUD.

Los factores que impactan en el avance de las mujeres

En el sector económico, los datos evidenciaron “avances paulatinos, pero muy limitados” para las mujeres, dado que ellas mayormente están a la cabeza de ciertas áreas gerenciales, asociadas a las relaciones interpersonales y al cuidado, mientras que los hombres ocupan los cargos de dirección. El actor más relevante en esta categoría son las grandes empresas, donde se analizaron 183 y 2.703 cargos, alcanzando un 10% de representación femenina, siendo el comercio (14%) y las finanzas (13%) los rubros con mayor participación.
En este apartado, el PNUD dio cuenta de que la estructura de “sociabilidad masculina”, la “alta desigualdad”, los modelos de responsabilidad parental y los sesgos de género, han sido impedimento para el acceso de más mujeres a las esferas de poder. Por otra parte, el estudio destacó que las mujeres han logrado más altas posiciones en el poder social, en línea con las demandas centrales por mayor igualdad de género de parte de las organizaciones de la sociedad civil, especialmente en el ámbito estudiantil, que incorpora además nuevas generaciones a la dirigencia.

Acciones efectivas dan mayores resultados

El documento también puso énfasis en que el alza de mujeres en los puestos de responsabilidad “no se produce de manera natural o espontánea”, dado que está vinculada a “mecanismos específicos formales, como leyes o reglamentos, o informales, como la voluntad política o lógicas de acción en las organizaciones”, que gatillan u obstaculizan la presencia femenina. Por ejemplo, en el poder político se destacaron medidas explícitas como las propuestas de gabinetes o nombramientos paritarios, la regulación sobre las cuotas en las elecciones parlamentarias y la voluntad de contar con directorios de empresas públicas más equitativos, entre otros procesos promovidos por el Estado en los últimos años.
Para ejecutar este mapa, el PNUD consultó casi 32.000 cargos de poder en cuatro años (1995, 2005, 2009 y 2018), convencidos de que “la reflexión colectiva de los datos nos permitirá nuevas formas de hacer las cosas, hacia una sociedad más inclusiva y equitativa para hombres y mujeres”, sostuvo Mojica.
Como parte de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la funcionaria advirtió que la paridad debiese ser la meta de aquí a diez años y reconoció que “el desarrollo no será posible ni sostenible sin un componente de participación con igualdad, por lo que es objetivo clave poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres”.

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