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Ana María Castro: “Hay que derribar el síndrome del impostor, porque todas tenemos competencias para poder acceder a la alta dirección”

17 febrero 2023

Es Ingeniera Comercial de la Universidad de Santiago de Chile y experta en gobierno corporativo, gestión de riesgo, auditoría interna y cumplimiento. Hoy, además de ser socia fundadora de REDMAD, es CEO de la consultora Gestión de Cumplimiento y directora de la Fundación Coanil.


Ana María Castro estudió Ingeniería Comercial en la Universidad de Santiago de Chile y cuenta con varios diplomados y cursos de gobierno corporativo, gestión de riesgo, auditoría interna y cumplimiento. “Son mis áreas de expertise porque toda mi vida laboral, hasta el 2017, la hice en industrias reguladas en esas áreas, en bancos, compañías de seguro, fondos mutuos, AFP, etc.”, cuenta.

Hace cinco años decidió fundar la consultora Gestión de Cumplimiento y hacer asesorías en temas de gobierno corporativo, gestión de riesgo, auditoría interna y cumplimiento. “Trabajo con directorios asesorándolos en estos temas”, explica Ana María.

Decidió hacer un magíster en derecho de los negocios la Universidad Adolfo Ibáñez, ya que, como los temas de compliance están relacionados con normas, requería tener un acercamiento a los temas legislativos y normativos. “Me ayudó mucho, porque yo hago asesoría jurídica en la implementación de la normativa, entonces son áreas muy complementarias y relacionadas entre sí”, expresa.

Fue en un momento muy decisivo, dice, ya que cuando salió del mundo laboral, dada su experiencia en implementación de normativa y, específicamente, con la ley de responsabilidad penal de las personas jurídicas, la empezaron a llamar de empresas para que las asesorara. “Inicialmente, no tenía la intención, pero me decidí porque me gustaba, tenía experiencia y me iba bien. Así di el salto y me dediqué 100% a mi consultora”.

Ana María afirma que la experiencia ha sido buena, y que lo más interesante fue salirse de las industrias reguladas y empezar a trabajar con las no reguladas, que no tienen que emitir información a las superintendencias ni obligaciones de informar. “Estas empresas están aprendiendo y es un trabajo muy lindo donde puedo entregar experiencia y aportar a su desarrollo y madurez, además de conocer rubros de salud, construcción y transportes. Todas tienen temas en común, administrativos, pero la aplicación es muy distinta y entretenida”.

Socia fundadora de REDMAD

Como socia fundadora de REDMAD, siempre ha estado tras bambalinas, apoyando las áreas de administración y finanzas. “No tengo mucha visibilidad, pero he trabajado siempre en la red”, explica, “haber fundado REDMAD es algo que me llena de orgullo. Estoy gratamente sorprendida de lo que hemos logrado y estoy convencida de que aún tenemos un gran potencial y mucha vida por delante. Hay que seguir trabajando, REDMAD llegó para quedarse y tenemos mucho que hacer”.

Actualmente, participa en los círculos y en la mesa temática de Gobierno, Riesgo y Cumplimiento. Cuenta que estuvo en la creación de las mesas temáticas, que surgieron por la idea de agruparse por área y expertise para darse apoyo.
“Como la auditoría interna, gestión de riesgo y cumplimiento están en desarrollo, las socias que trabajamos en esta área sentíamos que nos necesitábamos mucho en cuanto a experiencia y vivencias, para poder aportar dentro de las organizaciones”, indica Ana María, “nació la necesidad de agruparnos las profesionales de esta área para poder potenciarnos en los aspectos específicos de nuestras carreras”.

La importancia de estar en la alta dirección

Ana María, quien está en la alta dirección al ser CEO de su consultora, directora de la Fundación Coanil y trabajar regularmente con directores, aconseja: “Mi llamado es a que, las que quieran estar en la alta dirección, se atrevan a participar. Es necesaria esta red de conocimientos, porque da instancias para desarrollar una mejor labor. Este apoyo es muy valioso porque son áreas nuevas en las que las mujeres, de a poco, se van incorporando”.

Continúa: “Hay que romper muchos mitos y barreras, y la mejor manera de hacerlo es colaborando entre nosotras, aprendiendo del resto e interactuando con las que ya están en este camino. La experiencia y el desarrollo laboral de una mujer es como la de un hombre. Hay que derribar el síndrome del impostor, porque todas tenemos competencias para poder acceder a la alta dirección”.

A Ana María le gusta el equilibrio, por lo que busca generarlo dentro de las organizaciones e instancias llegando a acuerdos, generando diálogos y encontrando soluciones. “Me gusta mucho el trabajo con las mujeres, porque somos bastante creativas y realmente podemos aportar en esto. Estar apoyando a la diversidad de género ayuda a buscar mejores soluciones y trae una mirada distinta y conciliadora”, expresa.

Su tiempo fuera del trabajo es destinado tanto a la Corporación como a la Fundación Coanil, ambas instancias ad honorem que la hacen sentir plena. “Es un lado B donde puedo explayarme y aportar, es un aporte a la sociedad”, indica. También ayuda al rescate y cuidado de animales, esterilizándolos y buscándoles hogar, y pasa tiempo con sus dos perritas recogidas.

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