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“Mi inspiración fue poder desarrollar una ciudad tecnópolis”

18 marzo 2022

María Jimena Bonilla es una apasionada de la innovación. Es ingeniera industrial de profesión y vive hace 18 años en Chile. Hoy, divide su tiempo entre sus grandes aficiones: sus dos emprendimientos, Quimbaya y Circular Blocks, el diseño y su hija. “Permanentemente estoy viendo cómo crear nuevas cosas. Tengo una veta de artista”, admite.

María Jimena Bonilla tiene muy claro de dónde surgió su interés por la innovación. “Mi inspiración fue en 1999. Se estaba hablando de las ciudades tecnópolis, que son las ciudades que utilizan la tecnología y el conocimiento, que innovan, crean e imaginan el mundo del mañana, articulando la academia, las empresas y gobierno. La ciudad en la que vivía, Bucaramanga, quería ser una ciudad tecnópolis. Entonces estaba trabajando en generar infraestructura e instituciones que permitieran agilizar el proceso. Tuve la oportunidad de estar en una serie de charlas con quiénes estaban liderando ese proceso y dije yo quiero estar ahí. Me di cuenta de que la innovación tiene el gran poder, bien utilizado, de transformar la vida de las personas”, recuerda.

Es colombiana, estudió ingeniería industrial en Colombia y llegó a Chile en diciembre de 2004. Ha trabajado todo el tiempo en temas de innovación y emprendimiento: en la Pontificia Universidad Católica, en consultoras, aceleradoras, liderando StartUps tecnológicas y generando tecnologías. Tiene además una hija chilena de 14 años y dos emprendimientos en este momento.

“En el 2013 fundé Quimbaya como una empresa que apoya la innovación y el emprendimiento, básicamente conectando capacidades y asesorando a las personas y empresas en actividades asociadas a estos temas. Y desde agosto de 2020 decidí partir con mi propio proyecto, Circular Blocks, que busca promover la economía circular en la industria de la construcción, a partir de la búsqueda de alternativas de valorización de residuos especialmente pétreos”, cuenta.

Las claves para emprender

Cree que para innovar “los grandes súper poderes realmente son: atreverse, intentarlo una y otra vez y escuchar activamente”. “Como decía en el artículo para Her Global Impact, para la mayoría de las personas, en general, crear nuevas cosas e innovar requiere un ejercicio constante y permanente. No es que alguien decida emprender y resulte con la idea maravillosa de millones de dólares y al otro día es un unicornio. Si una empresa quiere innovar tampoco es un acto espontáneo, sino que es un acto deliberado que implica riesgos, fracasos, rediseñar y redefinir. En los últimos años, las metodologías ágiles han permitido generar procesos para desarrollar o avanzar en innovaciones a muy bajo costo, o sea fracasar rápido y barato, progresando a través de iteraciones sucesivas”.

Y continúa: “Tú solo partes con una idea para solucionar un problema, y esa idea va mutando y cambiando producto de las validaciones que se van haciendo con el cliente, hasta que por fin se encuentra ese algo que funciona y genera valor. Y lo que sucede con las grandes empresas, es que suelen tener aversión al riesgo, muchas veces buscan resultados inmediatos y todavía se condena el fracaso a la primera. Aún no está esa consciencia de que para poder llegar a un nuevo producto se requiere iterar, probablemente fallar e invertir. Una de las barreras de la innovación y el emprendimiento es creer que todo es inmediato, la baja tolerancia al riesgo y el miedo a fracasar de las personas, porque como nos han enseñado que equivocarse y caerse es malo, nadie quiere admitir que hubo un fracaso, porque todavía es castigado y mal visto”.

Al igual que a todos a María Jimena también le costó llegar a pensar que era bueno fracasar. “No nos han enseñado”, afirma, “de hecho, los niños cada día tienen menos tolerancia a la frustración. Estamos acostumbrados a todo fácil, e incluso uno como madre o padre intenta facilitarles la vida a los hijos lo más que se pueda. Pero al final el caer y levantarse es parte del proceso. No es fácil, porque también está el ego personal involucrado. A mí personalmente con mi propio emprendimiento dije tengo que salir como sea, porque también a mí me da pudor pensar en solo la posibilidad de que no pueda funcionar. Me asusta. Y sé que me voy a equivocar, y desde que yo partí con mi propio emprendimiento he iterado al menos cuatro o cinco veces y probablemente todavía me queda mucho camino para poder llegar a un producto con una empresa que ojala sea el próximo unicornio de Chile”.

El arte y las redes

Fuera del trabajo, su pasión es diseñar cosas. “Me encanta. Cuando estoy estresada me gusta que me pidan ayuda con el diseño de alguna publicación o pensar en mis propias publicaciones porque este espacio creativo me gusta. Permanentemente estoy viendo cómo crear nuevas cosas. Tengo una veta de artista. Esa es mi pasión oculta. Me relaja harto. Tengo un atril, oleos, acuarelas. A veces diseño en computador, o en la mente, al pensar en colores se me ocurren cosas. Tengo mi máquina de coser también. Durante algún tiempo me hacía mi propia ropa y me la ponía. Soy de las que todo el tiempo estoy pensando en aprender y hacer cosas nuevas. Me desafío constantemente”.

También le gusta hacer trekking, cocinar, la natación y el buceo. “El agua es de las cosas que logra desconectarme más del mundo. Buceo en Algarrobo, en Quintay, últimamente lo he hecho menos, antes buceaba más”. Además participa en el club de lectura de REDMAD desde hace más de tres años, leyendo todos los meses al menos un libro, y además, colidera la mesa temática de Innovación y Emprendimiento.

“Esta mesa en particular, el hecho mismo de que se haya creado, es en parte una disrupción porque normalmente en la alta dirección todavía se habla poco de innovación. Lo que buscamos con esta mesa temática es hacer el cambio de mindset en los directorios y que nosotras mismas como mujeres que vamos a aportar en ellos en un futuro, podamos incorporar esta nueva mirada como un sello distintivo en la alta dirección”, cuenta María Jimena. “Parte de lo que hemos impulsado es el Programa WE COLEAD de directorios colaborativos o consejos consultivos orientados a PYMES. Normalmente los emprendedores están muy solos, metidos en el día a día, y pierden la perspectiva de la estrategia. Si las empresas contaran con directorios consultivos podrían abordar de mejor manera los desafíos que encuentran a la hora de crecer. Nosotras hemos desarrollado dos MVP (Producto Mínimo Viable) de Consejos Consultivos, uno con seis empresas y uno con siete. Para este año queremos profundizar en la mesa un Programa para abordar desafíos estratégicos de las PYMES a través de Consejos Asesores”.

Para María Jimena son muy importantes las redes. “Soy madre cabeza de familia, migrante, y vivo sola con mi hija en Chile. Una de las cosas importantes como profesional es la construcción de las redes. REDMAD es una red de mujeres en donde nos complementamos y nos apoyamos mutuamente en el desarrollo de nuestra carrera profesional hacia la alta dirección. Y para mí es súper importante, pero también lo son, las redes que uno va construyendo a lo largo de la vida. Creo que gran parte de mi fortaleza como profesional y persona son las redes que he ido construyendo en diferentes ámbitos profesionales, personales, etc.”

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