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“Salir de la zona de confort. Esa es la valentía”

14 abril 2022

Virginia Zalaquett es la primera y única chilena en el Executive Master de L’Ecole Polytecnique, en Francia. La experiencia ha sido más que reconfortante. “Es un gran desafío para mí, estoy muy contenta de estar aprendiendo el estado del arte de las nuevas tecnologías”, afirma.

Lo primero que pensó Virginia Zalaquett cuando se puso a buscar un posgrado en el extranjero fue hacerlo en Francia. Sabía el idioma desde su juventud, cuando pasó un largo período viviendo allá y en África y, por lo mismo, ya tenía la experiencia de vivir en el exterior. Así fue como el año pasado dejó su casa en Santiago, sus cuatro hijos y se convirtió en la primera y única chilena en el Executive Master de L’Ecole Polytecnique, en Francia

Virginia es ingeniera civil industrial eléctrica de la Pontificia Universidad Católica y cuenta con 30 años de experiencia. Partió en el sector bancario, luego fue gerenta de una fundación y después pasó un tiempo dedicada a la familia. Hace 11 años se metió de lleno en temas energéticos, trabajando en el Ministerio de Energía, como jefa de la División de Eficiencia Energética; y después haciendo clases y coordinando un Diplomado de Eficiencia Energética en la Pontificia Universidad Católica, que continúa realizando de forma remota, y siendo miembro desde hace cuatro años del directorio de la Agencia de Sostenibilidad Energética, donde también está teletrabajando. “Vimos los inicios de la eficiencia energética en el país en el período que estuve en el Ministerio”, revela.

En eso estaba cuando le surgió la idea de seguir estudiando. “Siempre he sido inquieta, con ansias y ganas de aprender y hacer cosas. Empecé a buscar un posgrado y de repente se me ocurrió la idea de hacerlo fuera de Chile”, cuenta Virginia, “pensé de inmediato en Francia”.

Eligió L’Ecole Polytecnique porque es la escuela de ingeniería más prestigiosa de Francia y una de las más importantes en el mundo. “Vi el programa del Executive Master y dije este es para mí”, recuerda. “Es solo para gente con más de 20 años de experiencia y la postulación consistió en un proceso largo con varias entrevistas, cartas de recomendación, un dossier de preguntas y un jurado”.

El máster

“Forman un grupo de gente que tiene ciertas características y que son distintos entre sí para que haya enriquecimiento e intercambio. Es un grupo chico, somos solo 36 alumnos por promoción, de los cuales somos ocho mujeres. Para mí es un privilegio estar acá. Estoy más que contenta y honrada. Soy la primera y única chilena en este programa. Esto puede motivar a mujeres con más experiencia a salir de su zona de confort y potenciar sus carreras. Nunca es tarde para perfeccionarse y estudiar”.

El máster es part-time, dura 14 meses y está organizado en 12 módulos de una semana al mes. Esa semana tienen clases intensivas y el resto del tiempo estudian, preparan tareas y el proyecto grupal final. Tres módulos son internacionales: en Múnich, Singapur y Berkeley, en EE.UU.

“Es un gran desafío para mí, estoy muy contenta de estar aprendiendo el estado del arte de las nuevas tecnologías”, dice.

El programa está enfocado en tecnología, innovación y management. “Cada módulo tiene temas sumamente interesantes”, dice Virginia. Entre las nuevas tecnologías han visto, por ejemplo, energías renovables, enfocadas en temas solares; bioingeniería, relacionada con el modelamiento de sistemas del cuerpo; sistemas aeroespaciales, donde analizaron tecnología de drones además de inteligencia artificial, industria 4.0, ciberseguridad, entre otros. “Te permite tener una visión global de todo lo que está sucediendo, integrar cosas porque, finalmente, todo está interrelacionado de una forma u otra”, dice Virginia, “eso genera una capacidad estratégica de ver los temas. Esto es un impulso desde el punto de vista profesional”.

Cuenta que también compartieron con un premio Nobel, el francés Gérard Mourou. “Descubrió el rayo láser de las operaciones Lasik y ha trabajado en energía nuclear. Es una persona súper humilde, sencilla, que te transmite con una pasión y entereza su historia, descubrimientos y cómo comparte con sus alumnos y agradece a su señora. Hay cosas de gente de ese nivel que no son solamente técnicas, son humanas y eso es impagable. Quedamos aplaudiéndolo por 10 minutos, fue sobrecogedor”.

Juventud entre continentes

Cuando Virginia tenía entre 16 y 17 años, su mamá, médico y funcionaria internacional que trabajaba para Naciones Unidas, tuvo que diseñar una política de salud materno infantil en la República Centroafricana y Costa de Marfil. Virginia la visitaba por largos períodos de tiempo. “Suspendí un semestre en ingeniería para viajar, cuando me recibí estuve un año allá y viajaba todos los veranos. Fue una experiencia bien interesante, aprendí a conocer otra cultura y te relacionas de otra forma con la gente porque has visto un mundo tan distinto al tuyo. Fue una experiencia maravillosa vivir en África”.

En ese mismo período también vivió en Francia. “Venía para acá porque tenía familia. Pude estar en los dos lados por un período total de diez años, entre viajar y estudiar”. Esto fue una ventaja a la hora de irse a vivir afuera. “Mucha gente me dijo que era valiente, y yo pensaba qué riesgo no estoy evaluando, y era el hecho de dejar la casa y los niños que, aunque ya están grandes, es el tema más difícil, pero es por un período corto. Salir de la zona de confort y de donde una está cómoda, esa es la valentía”.

“Siempre faltan mujeres en los temas tecnológicos, siempre somos pocas”, dice Virginia, socia REDMAD desde hace más de dos años y participante de la Mesa de Finanzas y la de Innovación, con quien participó en la primera versión del Programa WE COLEAD.

“Ojalá que muchas mujeres en REDMAD consideren estas opciones. No hay que tener miedo a estos desafíos, a seguir aprendiendo, porque nunca es tarde. Siempre se tiene la oportunidad de aprender, de desafiarse en nuevas tecnologías. No hay que tener temor de salir de la zona de confort y enfrentarse a temas que uno no conoce”.

Su tiempo libre lo destina, en su mayoría, a los deportes. “Practico tenis desde que tenía 10 años y hago mucho deporte. Juego todo lo que puedo en mis tiempos libres, compito, entreno. Afortunadamente, donde vivo acá tengo canchas de tenis y, como los deportes te abren puertas, he conocido gente a través del tenis. En Santiago tengo un grupo, compito en los torneos seniors y pertenezco a ligas de mujeres. También hago danza, pilates, esquí y jogging. Hay que buscar lo que a uno le gusta, porque así se puede ser consistente en el tiempo. También juego campeonatos de bridge online”.

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