Opinión

Auditoría interna y externa: un mundo de diferencias

31 agosto 2021

Una compañía que no maneja las distinciones entre cada una de esas áreas está expuesta a una serie de riesgos. No perdamos, por desconocimiento, la oportunidad de cuidar de mejor manera a nuestras empresas.

Por: Ana María Castro

Ya sea porque muchos auditores internos vienen de haber trabajado en auditoras externas, ya sea porque las carreras tienden a llamarse “Contador Público” o “Auditor”, lo cierto es que, en Chile, a diferencia de otros países, aún no es tan conocida la diferencia entre un auditor interno y uno externo y se suele ver a ambas profesiones como si fueran lo mismo. Un grave error. Son totalmente distintas.

La auditoría externa expresa su opinión sobre los estados financieros, se basa en materialidad y quien desempeña sus funciones es un externo a la compañía.

En cambio, la auditoría interna lo que busca analizar y mejorar los controles y el desempeño al interior de la compañía y por lo mismo quien trabaja en eso debe pertenecer a la firma. Para un auditor interno, es clave saber cuál es el objetivo, la visión, la misión de la empresa y todo su quehacer debe estar en función de esos objetivos.

Es fundamental tener conocimiento de esas diferencias, en particular en la Alta Dirección, porque es en ese espacio donde se define si la firma tendrá auditoría interna o no. Y también para saber qué se le puede -y debe- exigir a quienes desempeñan la función de auditoría interna y auditoría externa.

Lo más preocupante, quizás, es que una organización que no maneja estas diferencias o confunde los roles está expuesta a riesgos: operacionales, financieros, de cumplimiento, reputacionales, informáticos, entre otros.

La auditoría interna, cuyo plan de auditoria esté basado en los riesgos de la compañía, va a velar porque estén mitigados esos riesgos adecuadamente, a través del aseguramiento de que se esté haciendo y cumpliendo los procedimientos, las políticas, y todo lo que sea dictaminado por las gerencias. Los riesgos, en las compañías, van a estar presentes siempre. Pero hay que saber mirarlos y administrarlos como corresponde. 

Ahora que el lector ya es consciente de la importancia de todo esto, la buena noticia: si bien es cierto que la auditoría interna puede ser enseñada por las universidades, una persona que no es auditora interna de profesión puede desempeñarse como uno siguiendo las guías -y obteniendo el certificado- del Instituto de Auditoría Interna Global, el cual entrega las Normas Internacionales para el ejercicio Profesional de la Auditoría Interna

Una vez que se tiene el conocimiento del rol del área de auditoría interna, esta fortalece y protege el valor de la compañía, asegurando que no haya incumplimientos, falta de controles o controles mal diseñados que tengan un impacto económico o reputacional importante para esta.

No perdamos, por desconocimiento, la oportunidad de cuidar de mejor manera a nuestras empresas.

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