Opinión

Cambio climático y directorios: un llamado a la acción

20 mayo 2024

Por Paulina Leighton, Paula Torres Ordenes, Daniela Yazigi y Andrea Verdugo, integrantes del comité directivo de la mesa de Sostenibilidad REDMAD.

Según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial, el mundo está a solo 0,05 °C de alcanzar el umbral de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París, lo que pone de manifiesto la inminente crisis climática. Esta situación es particularmente alarmante para Chile, que ya se encuentra en una posición vulnerable debido a la amenaza de una crisis hídrica, siendo el país con más riesgo en América Latina.

Sin embargo, el cambio climático no solo amenaza la disponibilidad de recursos hídricos. La crisis climática y la desigualdad están estrechamente vinculadas, exacerbando la inseguridad alimentaria y provocando desplazamientos de población. Chile, al presentar su primera Comunicación de Adaptación en la COP27, identificó las principales amenazas y vulnerabilidades del país ante la crisis climática, destacando la necesidad de soluciones basadas en la naturaleza y seguridad hídrica.

En este contexto, las empresas tienen un rol fundamental en la lucha contra el cambio climático, así como también de crear oportunidades únicas. La diversidad y heterogeneidad de las empresas en Chile abarca desde grandes multinacionales hasta pequeñas y medianas empresas, cada una con diferentes capacidades y recursos para abordar los desafíos de la sostenibilidad.

Los consumidores demandan cada vez más productos y servicios que reflejen sus preocupaciones ambientales, por tanto, las empresas que se adelantan a estas demandas no solo se benefician de un mercado en crecimiento, sino que también se posicionan como líderes en la transición hacia un modelo económico sostenible.

Desde el año 2022, las empresas chilenas se encuentran ante un desafío sin precedentes. En un esfuerzo por fomentar la transparencia y promover prácticas sólidas de gobierno corporativo la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) puso en vigencia la Norma de Carácter General (NCG) 461, la cual exige a todas las empresas reguladas y listadas en bolsa la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG o ESG en inglés) en sus reportes integrados y estrategias corporativas.

Esto implica gestionar los riesgos ASG en toda la cadena de suministro, incluyendo a los proveedores, muchos de los cuales son pequeñas y medianas empresas. Al hacerlo no solo contribuyen a sus propias metas de sostenibilidad, sino que también fomentan una cadena de suministro resiliente y responsable.

No obstante, la implementación efectiva de los criterios ASG enfrenta obstáculos significativos. Una encuesta de Acciona reveló que solo un 3% de los directores de empresas posee conocimientos comprobables en ASG y, aunque la diversidad de género en los directorios ha mejorado con un 14,7% de participación femenina en 2022, aún queda un largo camino por recorrer. Ante esta realidad multivariable, es imperativo que las empresas chilenas, y en particular sus directorios, se capaciten y comprometan con prácticas genuinamente sostenibles.

En medio de este panorama, el fenómeno del greenwashing emerge como un desafío adicional. El greenwashing, o lavado verde, es una práctica engañosa que algunas empresas utilizan para presentarse como sostenibles sin serlo realmente.

Este engaño no solo socava la confianza del consumidor, sino que también desvía la atención de las acciones reales y necesarias para combatir el cambio climático. La transparencia y la rendición de cuentas deben ser los pilares de una nueva cultura corporativa que rechace el greenwashing y abrace una ética de sostenibilidad auténtica.

Las empresas deben establecer y comunicar objetivos claros y basados en la ciencia, implementar estrategias de reducción de emisiones y adaptación al cambio climático, y colaborar con todos los actores de la sociedad para asegurar un futuro sostenible.

Es hora de actuar con valentía y determinación. Invitamos a los líderes empresariales a ser pioneros en esta transformación, a capacitar a sus equipos en materia de sostenibilidad y a trabajar mano a mano con la comunidad para mitigar los efectos del cambio climático.

La colaboración es nuestra mejor herramienta para garantizar la seguridad alimentaria, la equidad social y la preservación de nuestros recursos naturales. Juntos, podemos convertir la crisis en una oportunidad para un desarrollo sostenible y resiliente. ¿Están listos para ser parte de la solución y liderar el cambio?

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