Opinión

El diálogo como antídoto para la desconfianza y la incertidumbre

30 julio 2021

Las grandes transformaciones que enfrenta Chile y el mundo implican volver a poner el diálogo, la apertura al disenso y la diversidad en el centro del debate. Como líderes estamos llamadas a recoger e impulsar este importante desafío, y es que la responsabilidad de dialogar nos convoca a todos.

Por Carolina Martínez, presidenta de REDMAD

¿Es posible dialogar sin ceder en nuestras propias convicciones? ¿Qué significa realmente abrirse a conversar? ¿Es un espacio de acuerdo? ¿O más bien de debate? Estas y otras preguntas han comenzado a plantearse con mayor fuerza en nuestro país, a la luz de las grandes transformaciones sociales, políticas y culturales que vivimos. Se trata de un tema crucial para cualquier sociedad y que ha cobrado mayor relevancia en los últimos años ante la crisis de confianza que enfrentan las instituciones en Chile y los desafíos que eso acarrea.

Pero ¿qué significa realmente? El Centro Nasen para la Paz y el Diálogo propone que este es un vehículo para conocer al otro, para entender cómo piensa y a partir de eso, empezar a construir confianzas y acuerdos. Desde esta perspectiva, dialogar no puede entenderse como sinónimo de negociar ni tampoco para imponer un punto de vista. El diálogo es el primer paso para la búsqueda de acuerdos, porque si entendemos mejor las razones de los demás, aumentan las probabilidades de tomar mejores decisiones para todos.

Mas aún, la evidencia nos demuestra que llegar a acuerdos puede ser menos complejo de lo que pensamos. En el reciente conversatorio “¿Dialogar es claudicar?”, organizado por Citizenlab, donde fuimos invitadas a participar como panelistas, se compartieron interesantes datos en este sentido. La iniciativa Tenemos que hablar de Chile, impulsada por la Universidad de Chile y la Universidad Católica para recoger las impresiones, anhelos y expectativas de los chilenos en una diversidad de temáticas, demuestra que no estamos tan distanciados como pensamos y que confluir en puntos de acuerdo es mucho más posible de lo que podemos percibir en las redes sociales o ciertos medios de comunicación.

La consulta muestra que un 87% de las personas cree que dialogar ayuda a resolver los conflictos y que es un camino especialmente valioso en política. Un 73% cree que cuando se trata de este tema, lo importante es que, dialogando, lleguemos a soluciones comunes, versus el 19% que considera que en política lo relevante es hacer lo que quiere la mayoría. Cuando analizamos los resultados en materia de diversidad los hallazgos son aún más reveladores: el 73% de las personas que participaron del proceso cree que la diversidad de puntos de vista enriquece el diálogo que necesitamos para resolver los problemas de Chile, y un 91%, que es importante llegar a acuerdos en los grandes temas del país.

Si existe un consenso tan amplio sobre el valor del diálogo, ¿por qué nos cuesta tanto llevarlo a cabo? Porque para que se produzca el diálogo productivo y fértil se requieren ciertas condiciones. Por ejemplo, reconocer que existe la diversidad y, luego abrirse genuinamente a la posibilidad de conocerla y aprender de ella. Esto es identificar nuestros propios prejuicios para adentrarnos en un terreno incierto, soltar las certezas y escuchar con atención y sin juicios. Tal como lo planteaba el doctor Humberto Maturana que profesores y alumnos –así como los individuos– se transforman en la convivencia.

Este es uno de los principales pilares del Modelo REDMAD de Liderazgo Inclusivo, que hemos desarrollado como una estrategia poderosa para gestionar la diversidad al interior de nuestras propias organizaciones. Este reconoce que el primer paso para desarrollar un estilo de liderazgo convocante y dialogante es alcanzar la horizontalidad relacional. Primero, con humildad para reconocer nuestros propios sesgos y, segundo, valorando al otro como igual.

Las grandes transformaciones que enfrenta Chile y el mundo implican volver a poner el diálogo, el disenso y la diversidad en el centro del debate. Como líderes estamos llamadas a recoger e impulsar este importante desafío en nuestros propios espacios de influencia. Y es que la responsabilidad de dialogar es una tarea que nos convoca a todos, y en la que cada uno puede aportar, valorando la diversidad como elemento fundamental para la sostenibilidad.

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