Opinión

Las oportunidades y desafíos que ofrece la era digital

13 noviembre 2019

Natalia Rodríguez es ingeniera de Sistemas con más de 18 años de experiencia en la industria tecnológica de Latinoamérica. Es gerenta de ISV (Independent Software Vendors) en SAP y socia de la Red Latinoamericana de Transformación Digital. En esta columna, insta a las empresas a adoptar la innovación e invita a las mujeres a liderar el cambio cultural.

El mundo transita por una carretera digital sin retorno y todas las áreas estratégicas de nuestras sociedades están utilizando esa pista. En este contexto, la democratización de la tecnología y el acceso transversal a la educación en informática están abriendo cada vez más puertas en el mercado, y creando puestos de alta valoración para las empresas.

En 2018, la economía digital en Chile representó el 22,2 % del PIB, lo que equivale a unos 55.000 millones de dólares. Esto posicionó al país primero en el Índice de Valor Económico Digital para la región latinoamericana, por su adopción de tecnologías digitales, aceleradores y talento digital, según un estudio de Accenture Chile.

Esto demuestra que las empresas están entendiendo que si no adoptan la innovación disruptiva, más allá de temas proyectos de innovación incremental entre sus pilares fundamentales y no modernizan sus modelos de negocios, morirán en el camino. Pero la tecnología por sí sola no generará los cambios en las organizaciones, sino los entornos diversos, que aporten valor a este ecosistema digital que crece exponencialmente. La transformación digital implica un replanteamiento radical de cómo una organización usa la tecnología en la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos o nuevos modelos de negocios y por ende implica un cambio cultural radical.

Para llevar adelante este cambio cultural inclusivo, es necesaria una mayor presencia de mujeres en el sector tecnológico, un campo explorado mayoritariamente por hombres. Según datos del año pasado del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, solo el 5% de las mujeres trabaja en tecnología.

El mercado laboral avanza hacia la equidad de género, pero la participación de las mujeres en el sector digital aún es bajo. En SAP quisimos revertir esta situación, por lo que logramos en 2017 la meta de un 25% de mujeres en puestos de liderazgo, y nos pusimos la meta de alcanzar el 30%, a 2020.  En este contexto, impulsamos el Programa de Aceleración de Liderazgo de Excelencia (LEAP, por sus siglas en inglés), para mujeres de la compañía, y Business Women Network, una red de empleados voluntaria, que tiene como objetivo fomentar una atmósfera inclusiva y llevar a cabo iniciativas que permitan que las mujeres desarrollemos nuestro potencial, buscando expandir las habilidades de liderazgo,  afianzar y extender el networking, creando relaciones de mutuo beneficio, tanto dentro como fuera de la compañía

Nuevos perfiles laborales

Un estudio difundido el año pasado por el Foro Económico Mundial (WEF) aseguró que la automatización y los avances tecnológicos eliminarán 75 millones de empleos a 2025, pero crearán 133 millones de nuevos roles en el trabajo.

En el caso de Chile, se estima que existirá un déficit de 31% de los profesionales TI para 2019, lo que ascendería a 19.000 vacantes.

Los científicos de datos, los analíticos, los expertos en ciberseguridad e ingenieros de la información, son solo algunos de los nuevos perfiles más apetecidos por las empresas y mejor valorados en esta cuarta revolución.

Sin embargo, la presencia del talento femenino en este rubro es escasa desde la formación. El Ministerio de la Mujer registró en 2018 una brecha de género de 75% en las matrículas de pregrado de las carreras tecnológicas. Solo 1 de cada 5 matrículas correspondieron ese año a mujeres. En el caso de las carreras STEM, la cifra fue de 1 por cada 4 matrículas.

Frente a este panorama, las mujeres debemos perder el miedo y aprovechar la tecnología como un habilitador que imprime velocidad en los procesos de transformación digital, con herramientas cada vez más sencillas de utilizar, capaces de plasmar la mirada integral femenina e impactar en el desarrollo de las empresas.

Hemos sido testigos del aumento de las mujeres interesadas por ser parte del ecosistema digital, logrando una masa crítica que antes no existía, y que ha permitido romper con el paradigma de hace veinte años atrás, cuando los hombres eran los que programaban, mientras las mujeres documentaban, aunque curiosamente fue una mujer, Ada Lovelace, la primera programadora informática en el siglo XIX.

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