Opinión

Reactivación post pandemia: una oportunidad de empoderar a las regiones

27 agosto 2020

Carolina Parada es socia REDMAD y  gerenta general de IRADE, el organismo empresarial que agrupa a las principales compañías de la región del Biobío. Cree que avanzar hacia la descentralización no solo aportaría en términos de desarrollo, sino que también podría contribuir a mejorar la calidad de vida de quienes viven dentro y fuera de la capital.

Chile necesita regiones más poderosas. Hoy la pandemia y los programas de reactivación nos ofrecen oportunidades únicas para avanzar decididamente en la descentralización del país. Por eso la reactivación no puede tener solo la mirada economicista. Necesitamos hablar de sostenibilidad y eso implica poner el foco en la calidad de vida para las personas.

El país necesita regiones demográficamente sólidas. Nos conviene a todos, incluida a la región metropolitana, donde la alta densidad poblacional ha repercutido en el bienestar de las personas, traduciéndose en largas horas de traslado diario, sectores hacinados, segregación social, escasez de áreas verdes, entre otros.

En este momento de ajuste que vivimos como sociedad, las regiones tenemos mucho que aportar. Entre otras cosas tenemos que desafiarnos a retener nuestros talentos y también ser una alternativa atractiva para las personas que hoy están en Santiago pero anhelan otra calidad de vida.
Para lograrlo necesitamos generar las condiciones que permitan el desarrollo de los territorios y mejore nuestra oferta de habitabilidad, de cultura, de entretención y opciones laborales. En ese sentido es clave implementar una Ley de Rentas Regionales que genere incentivos concretos para que las compañías se instalen fuera de Santiago.
También ayudaría la instalación en regiones de las oficinas de Gestión de Proyectos Sostenibles del Ministerio de Economía, GPS, que agilice el ecosistema y dote a las regiones de una red operativa más fluida para iniciativas empresariales.
Pero no todas las respuestas vienen del Estado. Como regiones también debemos ser capaces de mirarnos como sistema vivo, articularnos mejor internamente y desafiarnos como macrozonas en alianzas con otras regiones.

La pandemia ha sido una oportunidad para hacer una pausa y repensar nuestras formas de comunicación y desarrollo.

En el marco de este proceso de reactivación post pandemia, debemos avanzar en la formación de una red de relaciones que se convierta en una hoja de ruta que nos oriente para los próximos 20 o 30 años.
En este aspecto REDMAD puede cumplir un rol invaluable agrupando liderazgos femeninos que estaban dispersos y transformándose en una plataforma que incluya a las regiones como parte de la oferta de valor de la institución, contribuyendo a saldar la enorme deuda que tiene Chile en materia de representatividad regional en los espacios discursivos. La participación de socias de distintos lugares de Chile es un paso notable en esa dirección.

La pandemia ha sido una oportunidad para hacer una pausa y repensar nuestras formas de comunicación y desarrollo. Es momento de tomar estos aprendizajes y hacer de la reactivación económica un impulso para un desarrollo sostenible que aproveche el potencial humano, social y cultural de las regiones para construir un mejor país con una mayor calidad de vida para todos y todas.

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