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Alejandra Mehech es distinguida por la UC por su trayectoria: “Hoy necesitamos liderazgos que piensen más en el bien común”

03 febrero 2026

Ingeniera comercial, con una vasta trayectoria en el sector financiero y un fuerte compromiso con el ámbito académico y social, recibió el Premio Trayectoria Ingeniería Comercial UC 2025.

El 21 de enero la socia REDMAD Alejandra Mehech recibió el Premio Trayectoria Ingeniería Comercial UC 2025, un reconocimiento otorgado por la comunidad de egresados de la Facultad de Economía y Administración de la Pontificia Universidad Católica a quienes han contribuido de manera significativa al desarrollo económico y social del país. 

Ingeniera comercial UC y egresada del magíster en Sociología de la UC, cuenta con más de 20 años de experiencia en gestión de personas y liderazgo organizacional. Ha desarrollado una sólida carrera en el sector financiero, donde fue gerente corporativa de Recursos Humanos del Grupo Santander en Chile, y mantiene un fuerte compromiso con el ámbito académico y social. Actualmente es directora de Ultramar, Zurich Chile, Fundación Belén Educa y Fundación Choshuenco. Además, es socia fundadora de Tálanton, consejera de la Corporación Sofofa y profesora UC.

En conversación con REDMAD, reconoce que recibir este premio fue primero una sorpresa, luego una alegría y orgullo y, finalmente, una sensación de responsabilidad. “Hay una cuota de responsabilidad al volverte más visible y cargar con los valores que te hicieron digna de este reconocimiento”, reflexiona. 

Durante la premiación compartió tres aprendizajes que han marcado su trayectoria. El primero: que la vida se recorre acompañada. “Pensar que uno es el único dueño de su destino es pretencioso. En toda mi vida laboral nunca he estado sola; siempre hubo alguien que me guio o confió en mí”. El segundo aprendizaje tiene que ver con la capacidad de adaptación. “A veces, los caminos son más largos de lo que uno imaginaba. Yo no sabía si Ingeniería Comercial era lo mío, pero mirando en retrospectiva, fue fantástico. El camino lo pensé de una forma y se dio de otra. Son decisiones que te obligan a repensar el camino trazado y, por lo tanto, requieren de mucha capacidad de adaptación”, afirma. Y el tercero es entender el trabajo como servicio. “Con el tiempo, entendí el trabajo como una fuente de crecimiento y desarrollo personal y profesional. Donde más tiempo paso en mi vida activa es trabajando y, al final del día, todo lo que hago le sirve a alguien más”, plantea. 

-También hablaste de liderar más allá de los números, ¿qué implica eso?

-Una organización bien gestionada obtiene resultados financieros, y esos números importan, y mucho. Pero también hay que considerar que toda decisión que se toma impacta vidas: trabajadores, clientes, proveedores, comunidades, etc…Una empresa sin buenos resultados está destinada a desaparecer, entonces el desafío es cómo tomar decisiones que impacten positivamente al negocio sin dejar de cuidar a quienes son afectados por esas decisiones.

-Has participado en empresas, directorios, fundaciones y el mundo académico. Desde esa mirada, ¿cómo se transforman realmente las organizaciones?

-Hay cuatro elementos clave que impulsan la transformación. El primero es una convicción profunda, que debe estar instalada en la alta dirección. Luego viene la coherencia: decir A y hacer A. Esa coherencia se traduce en una forma de actuar que hace visible la convicción. El tercer elemento es la comunicación y, el cuarto, son los incentivos adecuados, para que los comportamientos que sostienen una determinada cultura se instalen y asienten.

-¿Cómo visualizas el futuro del trabajo para Chile?

-Si miramos la historia de la humanidad, antes de la Revolución Industrial todo era fuerza bruta. La automatización trajo cambios: se destruyeron trabajos, pero se crearon otros. Hoy vivimos una revolución más rápida y disruptiva. Muchas tareas repetitivas tenderán a desaparecer y serán remplazadas por la inteligencia artificial, lo que exigirá nuevas habilidades, porque alguien tendrá que trabajar codo a codo con ella. El gran desafío es cómo las empresas identifican qué habilidades dejarán de ser necesarias, cuáles se requerirán y cómo preparan a su fuerza laboral para esa transición, minimizando el costo personal, necesitamos un liderazgo que piense en la reinvención. Por otro lado, en este nuevo mundo todos vamos a ser un poco filósofos: tendremos que discernir si la información que entrega la IA es correcta, si tiene sesgos o si realmente agrega valor. Se va a requerir más pensamiento crítico, y ese es un desafío enorme, porque nuestro sistema educativo no está orientado a eso. Finalmente, tenemos que sumarle el fenómeno etario: hoy conviven hasta cuatro generaciones en las organizaciones, con miradas muy distintas y que deben aprender a trabajar juntas. Por otro lado, el crecimiento de la expectativa de vida y la baja tasa de natalidad, en el mediano plazo, van a cambiar la conformación etaria del mundo del trabajo, por lo que también hay que comenzar a pensar cómo las organizaciones retienen a sus talentos 50+.

-¿Cómo entiendes hoy el desarrollo con sentido?

-El primer responsable del desarrollo personal es uno mismo, pero desde el liderazgo, las jefaturas tienen un rol fundamental. Gran parte de lo que sabemos de nosotros mismos inicia en cómo otros nos ven. Por eso, un líder tiene la responsabilidad de acompañar, guiar, entregar herramientas y dar buen feedback, ya que solo cuando sabemos en qué tenemos que mejorar podemos hacerlo. Las nuevas generaciones buscan sentido, y ven el trabajo como un medio para un fin. Un buen líder no solo desarrolla capacidades, sino que convoca en torno a un propósito que moviliza. Todos trabajamos mejor cuando encontramos sentido en lo que hacemos.

-¿Cómo se construye una sociedad sostenible en lo económico, social y humano?

-Las empresas tienen una responsabilidad importante. Su estrategia tiene que llevarlas a ser sostenibles y responsables con todos sus stakeholders. Eso implica, entre otros, generar utilidades de manera “correcta”, ofrecer trabajo de calidad y aportar a la comunidad, ya sea potenciando impactos positivos o mitigando los negativos. A largo plazo, sostenibilidad y negocios deben formar parte de una misma estrategia.

-¿Qué tipo de liderazgos vamos a necesitar para el país?

-Como nunca vamos a necesitar más visiones, alternativas, diálogo y negociación, por lo que veo una gran oportunidad de éxito en una mayor complementariedad de los liderazgos, por ejemplo, con más mujeres en posiciones de toma de decisión. Por otro lado, el Chile actual y el que viene necesita liderazgos que piensen más en el bien común. Liderar es conducir hacia un lugar que nos convenga a todos. Me gustaría que primaran liderazgos orientados a generar valor, crecimiento y bienestar colectivo. 

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